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miércoles, 6 de mayo de 2009

El Código de Hammurabi: leyes 9-13.


En el comentario del Prólogo-epílogo ya vimos la contextualización, significado y otras cuestiones que abarca la obra maestra, en este caso el análisis se ciñe a las leyes, concretamente a los artículos que van del nueve al trece. Como ya comentamos con anterioridad, las leyes del código nos proporcionan sobre todo una cantidad de información de incalculable valor. Lejos de la concepción actual que tenemos a cerca de nuestra vida legislativa, en la antigua Mesopotamia era la tradición y el carácter consuetudinario lo que regía la sociedad, no quiere decir eso que las leyes no se tuvieran en cuenta, sino que no eran el punto de referencia para la mayoría de la sociedad. No obstante están ahí, y nos muestran casos, a través de estos podemos averiguar numerosas formas de comportamiento y problemas que se manifestaban en la sociedad de la antigua mesopotámia: por ejemplo, pautas de comportamiento como el bandidaje "Si un hombre ha ejercido el bandidaje y se le encuentra, será condenado a muerte."; agresiones "Si un hombre ha reventado el ojo de un hombre libre, se le reventará un ojo." "Si revienta el ojo de un muskenu... pagará una mina de plata." "Si ha reventado el ojo de un esclavo de un hombre libre, pagará la mitad de su precio (del precio del esclavo)". <>; endogamia “Si un hombre conoce carnalmente a su hija, se desterrará a ese hombre de la ciudad.""Si un hombre, tras la muerte de su padre, yace con su madre, se los quemará a ambos."; entre otros tantos de situaciones que se nos dan en el código pero que no es objeto ahora de análisis. Hemos de quedarnos ante todo con la existencia de estos casos que en su mayoría se resolverían sin acudir a la ley desde el plano legislativo, pero que desde un punto de vista social y antropológico nos dan indicios y formas de vida del momento.
Las leyes del código suponen un florilegio o conjunto de fragmentos literarios selectos, los cuales consideraron más oportunos y que ni mucho menos representan un porcentaje elevado de lo que ocurre en la vida real y las variantes que se presentan –como veremos a continuación-. Constituyen una dimensión pragmática, es incuestionable su carácter anacoluto que muestra una clara falta de ilación. Como se señaló también en el comentario del Prólogo-epílogo, la división tradicional de las leyes es fruto de la mente contemporánea, se ha tomado como punto de inflexión el condicional si –summa-, por consiguiente su división por artículos es errónea y su asimilación a la interpretación del individuo coetáneo del código (que nos interesa mucho) no es verosímil. Habría que hablar más bien de una colección de sentencias jurídicas en su mayoría penales. Son, como norma general, bastante severas. Las más usuales, son las multas (también depende de la categoría social del afectado), muertes (se nos detalla incluso como efectuarlas: ahogamiento, hoguera, arrastre, empalamiento..), mutilaciones (lengua, oreja, mano, pechos, cegamiento..), entre otras.
El documento más fidedigno del código es la denominada Estela del Louvre, realizada en diorita, de 2,225 m de alto y con forma cilíndrica. En las dos terceras partes inferiores se articula el texto en una caligrafía monumental babilónica antigua, donde se contienen el prólogo, las leyes y el epílogo. Existen otros testigos del código pero no tan completos como el anterior.

Leyes 9-13 (división tradicional):
  • Si un hombre que ha perdido una cosa suya la halla en manos de otro hombre, y el hombre en cuyas manos se halla lo perdido declara:<>, y si el dueño de lo perdido declara: <>, y si el comprador presenta al vendedor que se la vendió y a los testigos ante los que compró y el dueño de lo perdido presenta a los testigos que conocían lo perdido por él, los jueces examinarán sus declaraciones; además, tanto los testigos ante los que se compró como los testigos que conocían lo perdido declararán lo que saben ante [el] dios. Si según ello, el ladrón es el vendedor; que sea ejecutado. El dueño de lo perdido recuperará lo perdido. El comprador recuperará el dinero que pago del patrimonio del vendedor.
  • Si el comprador no presenta al vendedor que se lo vendió ni a los testigos ante los que compró, mientras que el dueño de lo perdido presenta a los testigos que conocen lo que compró, el ladrón es el comprador; que sea ejecutado. El dueño de lo perdido recuperará lo que perdió.
  • Si el dueño de lo perdido no presenta testigos que reconozcan lo perdido, es un embaucador: ha extendido rumores calumniosos; que sea ejecutado.
  • Si al vendedor le llega su última hora, el comprador se resarcirá con cinco veces lo que reclamaba.
  • Si ese hombre no tiene entonces los testigos a mano, los jueces fijarán un plazo de hasta seis meses. Si no presenta a sus testigos en seis meses, ese hombre es un embaucador; que cargue con toda la multa del juicio.

A continuación recogeremos las variantes que se nos pueden dar:

Premisas que su pueden dar:

El que lo ha perdido (A)
El que lo ha comprado (B)
El que lo ha vendido (C)
Presenta Testigos (T)

Posibles variantes de supuestos:

  1. Supuesto 1: 1ª parte: A (T) // 2ª parte B(T) //RESOLUCIÓN: C-ejecutado/ A-recuperaría el objeto mientras que B-recuperaría el dinero. Podría darse el caso de que C no fuera el ladrón: se continúa el proceso (En el caso de que al vendedor se lo hubieran vendido debería de repetirse el proceso, en este caso el comprador del objeto quedaría libre).
  2. Supuesto 2: 1ª parte; A (T) // 2ª parte B (T)// RESOLUCIÓN: B-ejecutado/ A-recupera el objeto
  3. Supuesto 3: 1ª parte A // 2ª parte B (T) // RESOLUCIÓN: A es ejecutado, es un embaucador.

Estas serían las variantes más claras, aunque no exentas de dudas, por ejemplo en el tercer ejemplo donde el dueño de lo perdido no posee testigos, qué ocurre si el comprador del objeto tampoco los tiene. En un primer vistazo este es uno de los puntos más importantes, tras él subyace una presunción que llega a nuestros días, la presunción de inocencia, el Habeas corpus por decirlo de alguna manera. Evidentemente que la sociedad es distinta, que no está tan avanzada en derechos, pero también es cierto que si un sujeto -como dice el código- reclama algo y no puede probarlo mediante testigos está mintiendo, por lo que en un principio salvo que se pruebe lo contrario cualquiera es inocente.

Luego están los dos últimos puntos que corresponderían con los artículos 12, 13 de la división tradicional. El trece queda bastante claro, ya que dada la sociedad en la que nos encontramos donde existe gran actividad comercial, donde hay infinidad de caravanas ambulantes, donde la sociedad no está totalmente afianzada a un territorio, sino que hay luchas, movimientos de fronteras, etc. Cabía la posibilidad de adquirir algo y no volver a ver al vendedor durante mucho tiempo, y que éste o cualquier otro testigo estuviera en cualquiera de las ciudades que van desde el Golfo Pérsico hasta el Mediterráneo. Así pues se estimaba un tiempo para acceder a esa persona que estaba ausente, no obstante podía darse el caso de no encontrarla o que hubiera perecido, entre otras cuestiones: estas son muchas de las variantes que el código no recoge y que muestran una vez más que el corpus legislativo no abarca en la totalidad los aspectos de la vida cotidiana.

Quizá el punto menos claro es el anterior al establecimiento del tiempo límite de recogida de testigos, estima que si el vendedor muere el comprador se resarcirá con cinco veces lo que reclamaba. Existen varias posibilidades de la muerte del vendedor. Evidentemente en este fragmento se presupone que el vendedor es el culpable, por lo tanto, se le pagaría esas cinco veces por indemnización económica y por que se suprime la muerte del vendedor; la otra posibilidad sería la de los herederos, que fueran éstos quienes tuvieran que cargar con la pena del fallecido.

Como vemos el código deja muchas cuestiones en el aire, no obstante también podemos apreciar otras muchas pautas de comportamiento social en dicho escrito, como por ejemplo la mencionada “presunción de inocencia”, o la posibilidad de reclamar algo que te pertenece y que es “propiedad privada” tuya, y finalmente la importancia de la divinidad –que es al final quien lo regula y dicta todo-, de los testigos y de por qué mientras se pueda hacer un contrato a través de una tablilla se realiza –pues si bien en este caso poseyendo contrato de compra la fiabilidad del individuo sería mayor-. También queda bastante claro la división del código en 282 artículos cuando según el ejemplo demostrado cualquiera ve que corresponden a un mismo caso temático.

lunes, 16 de febrero de 2009

A PROPÓSITO DE LA BIBLIA: Débora y Baraq




JUECES 4
Cuando murió Ehud los israelitas volvieron a hacer lo que desagradaba a Yahvéh, y Yahvéh los dejó a merced de Yabín, rey de Canaan, que reinaba en Jasor. El jefe de su ejército era Sísara, que habitaba en Jaroset-hag-Goyim. Entonces los israelitas clamaron a Yahvéh. Porque Yabín tenía novecientos carros de hierro y había oprimido duramente a los israelitas durante veinte años.
En aquel tiempo, Débora, una profetisa, mujer de Lappidot, era juez en Israel. Se sentaba bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Betel, en la montaña de Efraím; y los israelitas subían donde ella para resolver sus pleitos. Ésta mandó llmar a Baraq, hijo de Abinoam, de Quedes de Neftalí, y le dijo: “¿Acaso no te ordena esto Yahvéh, Dios de Israel? Vete y en el monte Tabor recluta y toma contigo diez mil hombres de los hijos de Neftalí y de los de Zabulón. Yo atraeré hacia ti al torrente Quisón a Sísara, jefe del ejército de Yabín, con sus carros y sus tropas, y los pondré en tus manos. Baraq le respondió: “Si vienes conmigo, voy. Pero si no vienes conmigo, no voy, porque no sé en qué día me dará la victoria el Ángel de Yahvéh. Iré contigo –dijo ella- sólo que entonces no será tuya la gloria del camino que emprendes, porque Yahvéh entregará a Sísara en manos de una mujer. Débora se levantó y marchó con Baraq a Quedes. Y Baraq convocó allí a Zabulón y Neftalí. Subieron tras el diez mil hombres y Débora subió con él.
Jeber el quenita, se había separado de la tribu de Caín y del clan de los hijos de Jobab, el suegro de Moisés; había plantado su tienda cerca de la Encina de Saanannim, cerca de Quedes.
Le comunicaron a Sísara que Baraq, hijo de Abinoam, había subido al monte Tabor. Reunió Sísara todos sus carros, ¡novecientos carros de hierro!, y todas las tropas que tenía y las llevó de Jasoret-hag-Goyim al Torrente de Quisón. Débora dijo a Baraq: “Levantate, porque es el día en que Yahvéh ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No es cierto que Yahvéh marcha delante de ti?” Baraq bajó del monte Tabor seguido de lso diez mil hombres. Yahvéh sembró el pánico en Sísara, en todos sus carros y en todo su ejército ante Baraq. Sisara bajó de su carro y huyó a pie. Baraq persiguió a los carros y al ejército hasta Jasoret-hag-Goyim. Todo el ejército de Sisara cayó a filo de espada: no quedó ni uno.
Pero Sisara hyyo a pie hacia la tienda de Yael, mujer de Jéber el quenita, porque reinaba la paz a entre Yabin, rey de Jasor, y la casa de Jéber el quenita. Yael salió al encuentro de Sísara y le dijo: “ Ven, señor mio, ven hacia mí. No temas.” Se detuvo en su tienda y ella lo tapó con un cobertor. Él le dijo: “Por favor, dame de beber un poco de agua, porque tengo se.” Ella abrió el odre de la leche le dio de beber y lo volvió a tapar. Él le dijo “Estate a la entrada de la tienda y si alguno viene, te pregunta y te dice “¿Hay alguien aquí?, responde que no.” Pero Yael, la mujer de Jéber, cogió una clavija de la tienda, tomo el martillo en su mano, se le acercó callando y le hincó la clavija en la sien hasta clavarla en tierra. El estaba profundamente dormino, agotado de cansancioM y murió. Cuando llegó Baraq persiguiendo a Sisara, Yael salió a su encuentro y le dijo: “Ven, que te voy a enseñar al hombre que buscas.” Entró donde ella, y Sisara yacía muerto con la clavija en la sien.
Así humilló Dios aquel día a Yabín, rey de Canaan, ante los israelitas. La mano de los israelitas fue haciéndose cada vez más pesada sobre Yabín, rey de Canaán, hasta que llegó a acabar con él.


JUECES 5
Aquel día, Débora y Baraq, hijo de Abinoam, entonaron este cántico:
Al soltarse en Israel la cabellera, cuando el pueblo se ofrece voluntario, ¡bendecid a Yahveh!
¡Escuchad, reyes! ¡Prestad oídos, príncipes! yo a Yahveh, yo voy a cantar. tocaré el salterio para Yahveh, Dios de Israel.
Cuando saliste de Seír, Yahveh, cuando avanzaste por los campos de Edom, tembló la tierra, gotearon los cielos, las nubes en agua se fundieron.
Los montes se licuaron delante de Yahveh, el del Sinaí, delante de Yahveh, el Dios de Israel.
En los días de Samgar, hijo de Anat, en los días de Yael, no había caravanas; los que hollaban calzadas marchaban por senderos desviados,
Vacíos en Israel quedaron los poblados, vacíos hasta tu despertar, oh Débora, hasta tu despertar, oh madre de Israel.
Se elegían dioses nuevos; por entonces la guerra en las puertas; ni un escudo se ve ni una lanza para 40.000 en Israel!
Mi corazón con los jefes de Israel, con los voluntarios del pueblo. ¡Bendecid a Yahveh!
Los que cabalgáis en blancas asnas, los que os sentáis sobre tapices, los que vais por el camino, cantad,
al clamor de los repartidores junto a los abrevaderos.Allí se cantan los favores de Yahveh, los favores a sus poblados de Israel. (Entonces el pueblo de Yahveh bajó a las puertas).
Despierta, Débora, despierta! ¡Despierta, despierta, entona un cantar! ¡Animo! ¡Arriba, Baraq! ¡Apresa a los que te apresaron, hijo de Abinoam!
Entonces Israel bajó a las puertas, el pueblo de Yahveh bajó por él, como un héroe.
Los principales de Efraím en el valle.Detrás de ti Benjamín entre tu gente.De Makir han bajado capitanes, de Zabulón los que manejan cetro.
Los jefes de Isacar están con Débora, y Neftalí, con Baraq, en la llanura, lanzado tras sus huellas.En los arroyos de Rubén, magnánimas decisiones.
¿Por qué te has quedado en los corrales, escuchando silbidos entre los rebaños? (En los arroyos de Rubén, magnánimas decisiones.)
Allende el Jordán, Galaad se queda, y Dan, ¿por qué vive en naves extranjeras?Aser se ha quedado a orillas del mar, tranquilo en sus puertos mora.
Zabulón es un pueblo que reta a la muerte, y Neftalí, en las alturas del país.
Vinieron los reyes, combatieron, entonces combatieron los reyes de Canaán, en Tanak, en las aguas de Meguiddó, mas sin lograr botín de plata.
Desde los cielos lucharon las estrellas, desde sus órbitas lucharon contra Sísara.
El torrente Quisón barriólos, ¡el viejo torrente, el torrente Quisón! ¡Avanza, alma mía, con denuedo!
Cascos de caballos sacuden el suelo: ¡galopan, galopan sus corceles!
Maldecid a Meroz, dice el Ángel de Yahveh, maldecid, maldecid a sus moradores: pues no vinieron en ayuda de Yahveh, en ayuda de Yahveh como los héroes.
¡Bendita entre las mujeres Yael (la mujer de Jéber el quenita), entre las mujeres que habitan en tiendas, bendita sea!
Pedía agua, le dio leche, en la copa de los nobles le sirvió nata.
Tendió su mano a la clavija, la diestra al martillo de los carpinteros.Hirió a Sísara, le partió la cabeza, le golpeó y le partió la sien;
a sus pies se desplomó, cayó, durmió, a sus pies se desplomó, cayó; donde se desplomó, allí cayó, deshecho.
A la ventana se asoma y atisba la madre de Sísara, por las celosías: "¿Por qué tarda en llegar su carro? ¿por qué se retrasa el galopar de su carroza?
La más discreta de sus princesas le responde; ella se lo repite a sí misma:
¡"Será que han cogido botín y lo reparten: una doncella, dos doncellas para cada guerrero; botín de paños de colores para Sísara, botín de paños de colores; un manto, dos mantos bordados para mi cuello!"
¡Así perezcan todos tus enemigos, oh Yahveh! ¡Y sean los que te aman como el salir del sol con todo su fulgor!Y el país quedó tranquilo cuarenta años.


COMENTARIO
Síntesis
Jueces 4
Los israelitas se encuentran en una mala situación (han hecho lo que desagrada a Yahvé –obraron mal-) frente a los cananeos. Débora –sacerdotisa- manda reclutar un ejército para enfrentarse a los cananeos (el ejército había de estar formado por las tribus de Zabulón y Neftalí). Baraq dudo de si era el momento de la victoria (por eso le dio Débora le dio la gloria a una mujer). Se enfrentaron Baraq y Sísara (jefe del ejército se Llavín –rey de Canaan-) donde vencieron los israelitas. Sísara se refugio con los quenitas, Yael pudo darle muerte por confiar en ella. Supuso la humillación de Llavín y el principio de su fin.
Jueces 5
Se establece una numeración de las tribus de Israel en función de su postura durante la guerra con los cananeos. Por ejemplo tenemos que acuden Efraín, Benjamín, Manases y Zabulón. Isacar y Neftalí esperan, mientras que Rubén, Dan y Aser no acuden. Por el contrario a Judá y Simeón ni si quiera los menciona.
[Reparto de Transjordania para las tribus de Israel –Num. 31.-]

• Canto de Débora (“Yo Yahvé, yo voy a cantar”): hace referencia a su poder (cuando subió por Edom –licuación-); referencia a la situación de Israel (Ni una lanza para…); referencia a los que se sitúan por encima, es decir, aquellos que están al mando (tribus).
• Enumeración de la aptitud y participación de las tribus: participación positiva –mención a la volunta de Zabulón-; participación negativa –maldice a Meroz-.
• Bendición de la mano femenina.

Critica
La mayor parte del libro de los jueces es muy similar a los cantares de gesta castellanos, composiciones populares en que se referían hechos de personajes históricos y legendarios. Hay que evitar leer estas narraciones como si fuesen crónicas históricas precisas, que reflejan lo que pasó en aquella época con total exactitud. Suelen ser leyendas populares sobre los héroes antiguos del pueblo y otros relatos legendarios sobre acontecimientos tribales que se han conservado, primero de forma oral y después a lo largo de varios siglos se han ido uniendo y poniendo por escrito fragmentariamente. El redactor final del libro ha aprovechado esos materiales antiguos y los ha elaborado con sus propias ideas y los ha arreglado para que sirvan a unos objetivos muy concretos, los de la historia deuteronomista que ya conocemos, a cuyos círculos pertenecía nuestro autor o autores.
En torno a finales del siglo XI, e inicios del X, se estima el origen de la monarquía de Israel. Se produce la conformación del estado, y tienen cuatro grandes documentos: yavhista –David s.X-, geobista –Israel s.VIII, código sacerdotal –segunda mitad siglo VIII- y el Deuteronomio –precedente a la conquista de Asiria-. Tenemos definitivamente dos tradiciones, una egipcia (sur) y otra cananea (norte) que se mezclan- se hace una tradición común como si fueran las mismas. Israel siempre estaba dividido –David-Salomón- pero dos reyes desde el punto de vista cristiano intenta unirlo. Reelaboran los dos documentos y crean otro, pero son tradiciones distintas. Concretamente la de jueces 5 es anterior en función de la forma en la que está escrita, parece además que la de jueces 4 introduce detalles que no lo hace la más antigua cronológicamente.
Nos encontramos ante un canto de guerra que convoca a la gente de Israel para la lucha contra los edomitas [anterior a la estandarización de las tribus de Israel pero posterior al establecimiento en Palestina]. La división canónica de dichas tribus nos muestra el acertamiento de la jerarquía político religiosa. Meroz, Galaad y Fakir, que se mencionan en el texto no están en los topónimos. Luego hay otras que no aparecen. Esto nos hace ver que realmente no eran doce, sino más, pero doce son las que predominan. En la época de los jueces Israel no está unido, el juez es una especie de caudillo –en este caso Baraq- elegido para hacer frente a los problemas de la tribu.
La victoria de Shiraz Hayam en el mar rojo es repetida por el canto, en ambas narrativas los Israelitas son gente temerosa y desmoralizada –o lo que es lo mismo desunida- que se enfrenta a enemigos militarmente superiores y por lo tanto confidentes al éxito (Egipto y Canaan), ¿pero no era Goliat confidente al hecho de obtener la victoria sobre David?, así es, y no ocurrió. Dentro de la moral cristiana el débil siempre prevalece por medio de la fe sobre el fuerte, arquetipo que no es novedad en la historia (P.e. la odisea homérica de Ulises VS Polifemo). En dicha época la unión no es muy clara, y dicho término junto con la fe es el único medio posible para combatir con aquel que es superior militarmente, en el texto está llamando a al unión a través del canto.
También nos podemos encontrar con otros motivos relacionados con dicha debilidad, por ejemplo el empleo de la mujer como elemento vencedor, aspecto que vemos en otros libros como el de Judith (con Holofernes), y que junto con el de Débora supone también una humillación a la soberbia de Baraq –en este caso-. Baraq es el juez, ese canto por la unión lleva consigo la humillación de los jueces y por tanto la caída de este sistema de gobierno.

miércoles, 21 de enero de 2009

El Código de Hammurabi:


(Prólogo)
Cuando el sublime Anum, rey de los Anunnaku, y Enlil, señor de los
cielos y la tierra, el cual decide los destinos del país, determinaron para
Marduk, el primogénito de Enki, la divina soberanía sobre la totalidad del
género humano, cuando le hubieron magnificado entre los Igigu, cuando
hubieron proclamado el sublime nombre de Babilonia y lo hubieron
hecho preponderante en las cuatro regiones del mundo, cuando hubieron
establecido para él, para Marduk, en medio de ella, una eterna realeza,
cuyos fundamentos están definitivamente asentados como los de los
cielos y la tierra, entonces Anum y Enlil me señalaron a mi, Hammurabi,
príncipe piadoso, temeroso de mi Dios, para proclamar el derecho en el
país, para destruir al malvado y al perverso, para impedir que el fuerte
oprimiera al más débil... Cuando Marduk me hubo encargado de
administrar justicia a las gentes y de enseñar al país el buen camino,
entonces difundí en el lenguaje del país la verdad y la justicia, y fomenté
el bienestar de las gentes (...) Por consiguiente he decretado: (...)
Si un hombre golpea a otro libre en una disputa y le causa una herida, aquel hombre jurará "Aseguro que no lo golpeé adrede" y pagará el médico".
(Leyes)
"Si un hombre ha ejercido el bandidaje y se le encuentra, será condenado a muerte."

"Si un hombre ha acusado a otro hombre y le ha atribuido un asesinato y éste no ha sido probado en su contra, su acusador será condenado a muerte."

"Si un hombre ha reventado el ojo de un hombre libre, se le reventará un ojo."

"Si revienta el ojo de un muskenu... pagará una mina de plata."

"Si ha reventado el ojo deun esclavo de un hombre libre, pagará la mitad de su precio (del precio del esclavo)".

"Si un hombre conoce carnalmente a su hija, se desterrará a ese hombre de la ciudad."

"Si un hombre, tras la muerte de su padre, yace con su madre, se los quemará a ambos."

"Si un hijo ha golpeado a su padre se le cortará la mano".

"Si un hombre quiere desheredar a su hijo y afirma ante los jueces "Quiero desheredar a mi hijo", los jueces determinarán los hechos de su caso y, si él no ha demostrado las razones de la desheredación, el padre no puede desheredar a su hijo."

"Si una mujer odia a su marido y afirma "No harás uso carnal de mí", se determinarán los hechos de su caso en un juicio y, si se ha mantenido casta y sin falta en tanto que su marido es convicto de abandono y agravio, esa mujer no sufrirá castigo, tomará su dote (sheriktu) y marchará a la casa de su padre."

(Epílogo)
Tales son los decretos de justicia que Hammurabi, el rey valeroso ha
establecido sólidamente y ha hecho tomar al País un seguro camino y una dirección excelente.(...) Yo soy Hammurabi, el rey de justicia, a quien Samas ha dado la verdad....A los que puedan dañar estas estelas...que Enlil con su palabra inmutable le maldiga y que ellas se adueñen de él rápidamente.


CRÍTICA:
Nos encontramos ante el Código de Hammurabi. Texto que data de la primera mitad del siglo XVIII a.n.e. situado en plena civilización antigua mesopotámica, y más concretamente en la sociedad babilónica, aunque es importante resaltar que no sólo abarcamos a esta sociedad, sino también a formas propias de otras ciudades colindantes en el tiempo y el espacio con la del VI rey de la Dinastía Babilónica.
Echando una mirada hacia atrás, hay que resaltar que en torno a finales del III milenio, cuando la III dinastía de Ur llevaba la voz cantante en el territorio mesopotámico, Babil no era más que una aldea a las orillas del Eúfrates. A partir del segundo milenio, un gran cambio sacude toda Mesopotamia, la hegemonía ya no reside en una ciudad [En numerosos textos aparece la referencia al rey de Kish: parece que es una especie de título honorífico y que representa la equidad incluso en lugares que están alejados pero sí bajo una influencia de dicho territorio. Véase las guerras entre Uma y Lagash, donde se le pide sentencia al rey de Kish] sino que son una serie de ciudades-estado las que luchan por imponer su <> hegemonía. En Babil, ca. del 1850, en torno a mediados del siglo XIX a.n.e. Sumula´el funda la I Dinastía de Babilonia, cuyo VI protagonista será el responsable de la magnánima obra “JURÍDICA”.
Resalto dicho término por las dudas a cerca de la funcionalidad de la obra. La duda se presenta a la hora de decantarse por su verdadero carácter, aunque no hay el menor resquicio de que contiene múltiples funciones. Tradicionalmente se opta por el carácter jurídico, declinación promovida por contenido de una serie de leyes que regulan el comportamiento de la sociedad mesopotámica. No obstante parece ser que el contenido responde más a un carácter publicitario y de solemnidad que a dicha naturaleza jurídica, y más aún teniendo en cuenta que es el derecho consuetudinario el que regula las mencionadas “sociedades” orientales, amén de esto los puntos de los que se componen el epígrafe y que dictan métodos de comportamiento y resoluciones a problemas sociales, provienen de tal derecho y de la tradición.
Hammurabi era un excelente político, buen administrador e ideólogo y un gran guerrero, y sabía que la violencia no era la única forma de poder, también tenía en cuenta el prestigio y respeto, todo dentro de un marco religioso, por lo que tuvo la idea de expandir su código, como el código de todos, a través de diversos métodos –como veremos más adelante-. Por lo tanto Hammurabi mando redactar un tratado de teología política y las directrices de su reinado así como del de sus sucesores, tanto en Babilonia como en aquellas ciudades que dominaba o estaban bajo su tutela. Prueba fehaciente de este hecho son las múltiples copias que se hicieron del código (reforzadas por el carácter normativo, la amplitud del material legal y la pureza del lenguaje empleado) –entre ellas la Estela del Louvre, elaborada en diorita (2,23 m) de la ciudad de Sippar, que posiblemente fue llevada por los elamitas en el siglo XII-, que viene a mostrar la influencia del mismo en dicha sociedad y la influencia del reino babilónico en general.
Respecto a la estructura de la obra es la siguiente (la cual no he recogido en su totalidad): consta de un prólogo, que supone el aporte más importante para la concreción de su carácter publicitario-propagandístico. El epílogo que se compone del programa, va acompañado de una serie de maldiciones para los futuros usurpadores del trono o para sus sucesores. Entre medio de ambos textos se encuentran las leyes. Normalmente se intenta establecer un esquema general a cerca del contenido, pero no es una labor totalmente correcta, ya que dicho contenido no responde a un bosquejo definido. De hecho se presupone que la parte de las leyes se conforma de 282 párrafos y por lo tanto artículos, sin embargo el criterio de distinción y división no se ha llevado a cabo en función al contenido, sino más bien siguiendo un análisis sintáctico, basado en la aparición del condicional si “summa” por consiguiente no parece que esta fuera la división que se le diera en la época. Prueba de este argumento es la parte que va del artículo nueve al trece (en al división tradicional), donde se tratan los mismos motivos y se emplazan con categorías diferentes cuando no lo son.
En otro orden de cosas es preciso destacar que las leyes están situadas en el lugar en que se colocan las descripciones de los templos: el templo es un monumento a la piedra regia como las leyes lo son a la equidad del monarca.
Así pues podemos afirmar que la finalidad del código es más simbólica que practica, que no quiere decir que no se remita en el ámbito jurídico durante el transcurso de comportamientos y pautas sociales, sino que más bien se hizo para su divulgación y extensión por los territorios gobernados, así como para su reconocimiento total de dichos lugares, pues si se reconocen las leyes en éstos, es porque se reconoce también a quien las ha dictado. No obstante no hemos de olvidar que las normas son más próximas a un régimen patriarcal, la sociedad mesopotámica se conforma de clanes, y es en el ámbito familiar donde se dictan las leyes y se ejecutan las mismas, el tribunal real queda más alejado de dicho contexto tribal, era por decirlo de alguna manera más ceremonial que procesal. El código no pretende usurpar esa potestad que hay en cada clan o familia, sino como venimos insistiendo en la legitimación y reconocimiento –tanto político como divino- del poder babilónico ya que la supremacía militar ya se disponía tras las numerosas conquistas.
Antes de adentrarnos en el texto en sí, es importante destacar el relieve que hay grabado en la parte superior de la estela, relieve que muestra a Hammurabi, en la parte izquierda, frente a un dios, (dado que el fragmento superior del dios donde se identifica este, está destruido y no se identifica con certeza) puede que sea o Samash –dios de la justicia: de ahí vendría la interrelación con el código de leyes, y de la parte que habla en el prólogo de dar justicia y equidad al país- o quizás sea Mardük –dios de Babilonia, y de ahí vendría el otorgamiento a Babilonia, su dios y su templo como centro universal del mismo-. El caso es que Hammurabi recibe el poder directamente de la autoridad divina y además lo hace a un nivel similar, en el relieve se sitúa al VI rey de la dinastía babilónica a la misma altura que a la deidad dios. Es Hammurabi quien decide que sea Marduk el que le entregue el poder, y Babilonia a la que le den el nombre las divinidades. Seguramente el mesopotámico que viera la escena, aún no sabiendo leer e interpretar los símbolos que hay inscritos en las dos terceras partes inferiores de la estela, sabría el significado de ésta, quien era Hammurabi, quien era el Dios y lo que representan, se trata de un lenguaje visual, símbolos, imágenes…que se sitúa en los conceptos mentales y en los esquemas de los individuos de cada época, que le permite leer internamente y sin necesidad de análisis cualquier aspecto de carácter simbólico que se dirija hacia ellos, como tal caso es la imagen del relieve.
Respecto al texto en sí y entorno a la orientación que le vamos a dar al análisis, se tratan una serie de dioses, ciudades y templos entre otras cosas, que nos muestran varias facetas de la mentalidad y creencias del momento. Cada dios va asociado a una ciudad y a un templo. En primer lugar las ciudades que se muestran nos dan una aproximación del territorio subordinado a Babilonia, pues si bien sabemos que prácticamente toda Mesopotamia estaba bajo el influjo de Babilonia excepto Asiria (bajo Samsi-Adad I ca. 1813-1781) y Mari desde sus posiciones del Eúfrates. El orden de los dioses y consecuentemente el de las ciudades y los templos puede que tenga un significado, que viene a especificar lo anteriormente mencionado de la legitimación del poder de Hammurabi: la población babilónica es semita, el Dios de Babilonia es Marduk, entonces por qué se remonta a los dioses Anun y Enlil?, que además son dioses sumerios: la respuesta está clara, Hammurabi conoce la naturaleza de las sociedades y religiones, sabe de sobra que es imprescindible remontarse a los dioses sumerios, para demostrar la legitimidad del Dios de Babilonia y consecuentemente la suya, sobre todo ante una sociedad distanciada y cuyos dioses se remontan al origen de la humanidad, así pues nadie discutiría la procedencia de la realeza de Hammurabi. Esta estrategia de afianzamiento genealógico será muy común en los pueblos antiguos y no tan antiguos, recordemos entre otras las inscripciones de Darío I en Behistum.
Otra cosa distinta es la mención temprana del Dios Samash, que responde al simple hecho de que es el dios de la justicia, y Hammurabi es el que la debe de impartir con su código, por lo que la aparición prematura está justificada. Como vemos no hay casualidad en nada de lo que se escribe y en el orden en el que lo escribe. Por esta razón el texto se escribe en una lengua en desuso <>, un lenguaje arcaizante que le da más consistencia al sentido del código.
Algo muy similar ocurre con las ciudades: en primer lugar se menciona Nippur-Duranki, ciudad de Enlil (que es el creador del cielo y de la tierra), por lo que la intencionalidad de resaltar esta ciudad que es “sede” del Altísimo, y además es sumeria, tiene un fundamento aglutinador. La segunda en mencionarse es Eridú, según la tradición mesopotámica es la ciudad a la que desciende la realeza por vez primera. Finalmente es Babilonia, que recibiendo el nombre de los mismos dioses, se consolida como centro principal del poder en dicho momento histórico. Sucesivamente se mencionan otra serie de ciudades-dioses-templos, que pese a que no son tan importantes como las primeras tampoco son elegidas al azar, por ejemplo Larsa (fue hegemónica en oriente poco antes que Hammurabi), Uruk (cuyo rey venció a los Hati, patria de Gilgamesh, santuario de Anun –menos importante que Enlil pero necesario-), Kish, entre otras cuyo análisis requeriría un estudio más amplio que la tarea emprendida.
Otra forma de ver este ordenamiento y plantear el porqué de esta situación, sería el número de apariciones de cada una de las ciudades y dioses, aspecto que al parecer no es mero fruto de la casualidad de algunos desconocidos escribas, sino que está meticulosamente estudiado, además el resultado es bastante similar al del orden de los presupuestos. Marduk (10 veces), Enlil (7 veces), Isthar (7 veces), Samash (7veces), Anun (4veces), Adad (4veces) y así sucesivamente. Vuelven a aparecer los anteriores protagonistas, Marduk esta vez estaría por encima de Enlil, Isthar (representa las estrellas –similar Ashtart fenicia; y a la raíz <, hoy utilizada como Start, estrella…-), Samash (justicia), etc.
Con estos ejemplos, creo que queda bastante clara la intencionalidad de los autores a la hora de esquematizar y ordenar los presupuestos del texto (entiéndase por estos los dioses, ciudades y templos), y cómo buscan el engrandecimiento de su soberano y su corpus de normas éticas y morales, en función del territorio que dominan. Claro está, se juega con las bazas del momento refiriéndome con ello a la religión. El mundo mesopotámico es un mundo religioso, donde el ser se atribuye a las divinidades y donde cualquier desajuste estructural –sea geológico, climático, o procedente del hombre- es por voluntad divina, por consiguiente la mejor guisa de dar cimiento y consistencia a un poder concreto es a través de la vía sacra.
Otra cuestión es el epílogo. La estructura es distinta, no menciona ninguna ciudad salvo Babilonia. Se mencionan los templos de Esagil –cinco veces- (que es el de Babilonia-cuyo dios es Marduk-); el de Ekur –cuatro veces- (perteneciente a la ciudad de Nippur –cuyo dios es Enlil-); y el de Ebabar –tres veces- ( forma parte de Larsa –en un principio parece desconectar con la importancia antes señalada respecto a los dioses y ciudades, pero si se tiene en cuenta que el Dios es Samash, dios de la justicia, parece más coherente siguiendo la línea trazada-).
El epílogo posee rasgos menos hieráticos, se refleja más directamente la ideología de los autores, en especial sus temores. Pide que los dioses garanticen la perpetuidad de su obra. Alude a la maldición divina, a través nuevamente de los Grandes dioses y Enlil, son invocados como garantes definitivos de la eficacia de la maldición, sea cual sea la procedencia.

lunes, 29 de diciembre de 2008

A PROPÓSITO DE LA BIBLIA: Oblación de Celos


Yahvéh habló a Moisés y le dijo: Habla a los hijos de Israel. Diles:
Cualquier hombre cuya mujer se haya desviado y le haya engañado: ha dormido un hombre con ella con relación carnal a ocultas del marido; ella se ha manchado en secreto, no hay ningún testigo, no ha sido sorprendida; si el marido es atacado de celos y recela de su mujer, que efectivamente se ha manchado; o bien le atacan los celos y se siente celoso de su mujer, aunque ella no se haya manchado; ese hombre llevará a su mujer ante el sacerdote y presentará por ella la ofrenda correspondiente: una décima de medida de harina de cebada. No derramará aceite sobre la ofrenda, ni le pondrá incienso, pues es "oblación de celos", oblación conmemorativa para recordar una falta.
El sacerdote presentará a la mujer y la pondrá delante de Yahvéh. Tomará luego agua viva en un vaso de barro y, cogiendo polvo del pavimento de la Morada, lo esparcirá sobre el agua. Pondrá el sacerdote a la mujer delante de Yahvéh, le descubrirá la cabeza y pondrá en sus manos la oblación conmemorativa, o sea la "oblación de celos". El sacerdote tendrá en sus manos las aguas amargas y funestas.
Entonces, el sacerdote conjurará a la mujer y le dirá: "si no te has desviado ni manchado desde que estás bajo la potestad de tu marido, sé inmune a estas aguas amargas y funestas. Pero si, estando bajo la potestad de tu marido, te has desviado y te has manchado, durmiendo con un hombre distinto de tu marido que Yahvéh te ponga como maldición y execración en medio de tu pueblo, que haga languidecer tus caderas e infle tu vientre. Que entren estas aguas de la amargura en tus entrañas, para que inflen tu vientre y hagan languidecer tus caderas". Y la mujer responderá: ¡Amén, amén!
Después el sacerdote escribirá en una hoja estas imprecaciones y las borrará con las aguas amargas. Hará beber a la mujer las aguas amargas y funestas, y las aguas funestas entrarán en ella para hacérsele amargas.
el sacerdote tomará entonces de la mano de la mujer la oblación de los celos, mecerá la oblación delante de Yahvéh y la presentará en el altar. El sacerdote tomará de la oblación el puñado de su memorial y lo quemará sobre el altar. Cuando le haga beber de las aguas, si la mujer está manchada y de hecho ha engañado a su marido, cuando entren en ella las aguas funestas, le serán amargas: se inflará su vientre, languidecerán sus caderas y será mujer maldita en medio de su pueblo. Pero si la mujer no se ha manchado, sino que es pura, estará exenta de toda culpa y tendrá hijos.
Este es el rito de los celos, para cuando una mujer, después de estar bajo la potestad de su marido, se haya desviado y manchado; o para cuando un hombre atacado de celos, recele de su mujer en presencia de Yahvéh y el sacerdote realiza con ella todo este rito. el marido estará exento de culpa, y la mujer cargará con la suya.


Nos encontramos ante un documento perteneciente a la Sagrada Escritura (Num. 5, 11) –Leyes diversas-; “Oblación de los celos”. En Real Academia de la Lengua Española, oblación es una ofrenda o sacrificio a Dios, por lo tanto a la hora de leer el texto e interpretar, lo primero que hemos de tener en cuenta es que se trata de una ofrenda a la deidad. Esto desde un punto de vista general, el caso concreto respondería a un caso de ordalía (según la RAE) “prueba ritual usada en la antigüedad para establecer la certeza, principalmente con fines jurídicos, y una de cuyas formas es el juicio de Dios”. Por consiguiente cuando analicemos el contexto y características del texto hemos de tener en cuenta que todo se hace en función de la divinidad y de la importancia de esta en todo el mundo antiguo.
Las leyes redactadas son de tradición sacerdotal, se trata de una especie de adiciones según el espíritu de pureza que encontramos en Levítico (11-16), más concretamente relacionado con el capítulo 15 versículo 16, que trata sobre la impureza de la mujer. El juicio u ordalía se practicó durante toda la antigüedad llegando hasta la Edad Media cuando no había pruebas. Las formas de apelación eran múltiples, hititas y babilonios lo hacían por el agua, pero también habían otras como fuego, veneno (poco común en Europa –falta de tóxico-), combates (ésta sobre todo de tradición medieval), entre otras. La ley israelita limita su uso al caso presente superponiendo un ritual Yahvista a una antigua tradición.
En el texto se plantea lo siguiente:
Cualquier mujer que hubiera mantenido algún tipo de relación carnal con otro hombre que no fuera su marido, o si al marido le entra el espíritu de los celos, -muy importante- y no hubiera testigos ni pruebas –en el caso de existir estos no habría duda en cuanto a la resolución-, al no tenerlas es “Dios” quien muestra la realidad a través del juicio divino. Se presenta ante el Dios, y por medio del mencionado juicio –aquí es donde entra la variedad, en función del lugar y la época- verificará que es lo justo. En este caso es el rito del agua viva –sobre esto puede haber dudas por si se trata de veneno, algún tipo de laxante, etc.-. Finalmente si el juicio reconoce a la mujer como culpable, el hombre estará exento de culpa y la mujer pagará por lo hecho. Si no lo es ambos quedaran exentos de culpabilidad.
Hay varios aspectos que resaltar; en primer lugar el beneficio clerical, dice que se prestará por ella la ofrenda correspondiente: una décima de medida de harina de cebada. Este es el precio que se ha de pagar para que Dios tome decisión a través de su juicio. La cuestión del agua también es importante, en numerosas ordalías no hay escapatoria, por ejemplo hay una, para la identificación de una bruja en la que se arroja a esta por un precipicio, si es bruja volará y habrá de ser quemada, sin embargo si no lo es se estampará, morirá e irá al cielo; hay otra –más de tipo medieval (iudicium aquae caldae)- en la que se introducen unas piedras en agua hirviendo, el sujeto las coge, se le vendan los brazos y si a los tres días no lleva las quemaduras es inocente; también se conoce la del pan y queso (envenenados) donde si el acusado es inocente un ángel le estrangulará el cuello y le salvará de ingerir el alimento empozoñado; entre otros muchos casos tan simples como arrojar al sujeto al río y si se salva será inocente. Como vemos las salidas hacia la inocencia son un tanto difíciles, sobre todo responden a una mentalidad en las ya mencionadas coordenadas espacio-cronológicas, y a la creencia en el milagro, que un individuo se salve de las quemaduras, del río, del agua viva, o de cualquier otra prueba no apta para mortales es un milagro, y en la mentalidad antigua (incluso medieval y moderna) el milagro es producto de la divinidad, por esta razón indicábamos la importancia de la causa etérea. En el caso del agua viva, sea cual fuere la interpretación a cerca del agua santa, es posible que en la totalidad de los casos la resolución fuere negativa para la acusada.
No obstante estas cuestiones no son lo más importante, ya que aún la inmensa mayoría de estos sucesos acababan con la mujer muerta y el marido libre de pena. Quizá lo más sustancial es la intencionalidad del hecho en sí. Se trata de un intento de control familiar, a través de la autoridad sacerdotal se acomete una especie de inspección de los asuntos familiares e íntimos. Es, por decirlo de otra guisa, el control divino de los asuntos morales de los individuos. También existe la posibilidad del pensamiento a cerca del aviso celeste, ¿o que si no puede ser la sensación que sufre un individuo y que hoy conocemos como celos? (hoy podemos visualizar el sentimiento de los celos como algo interno, que brota de nuestra mente, probablemente se viera como un aviso que está enviando Dios), ¿qué mejor que sea Dios, el que todo lo sabe y todo lo ve –y que además avisa al individuo de la infidelidad por medio de los celos- el que arbitre sobre la situación?. Porque aunque ahora se pueda ver una aberración ese procedimiento, en su momento y teniendo en cuenta que todo se fundamenta por Dios no lo era. Así vemos nuevamente la importancia de la Biblia en el mundo antiguo y a posteriori en los pensamientos del mundo cristiano.
Desde un punto de vista de la historia de la mujer, -y vistos cuasi con unos ojos feministas y digo cuasi porque sería difícil pensar en la libertad de la mujer a nivel general respecto al hombre, en este momento- nos encontramos ante otro paso a cerca de la evolución hacia la libertad de ésta. Bien es sabido que a lo largo de la historia (concibiendo periodos históricos que van desde la antigüedad hasta nuestros días) y en determinados contextos la mujer ha estado supeditada por el hombre. Desde este punto de vista se puede tomar la oblación de los celos como un paso de la esclavitud de la mujer sobre el hombre (como se percibe en el sexto y noveno mandamiento) hacia la libertad, o si no como se interpreta en el texto la posibilidad de que pueda negarse la mujer a mantener relaciones con su cónyuge. Aún así no podemos abarcar el problema desde un punto de vista feminista dada la situación mental en esa época histórica donde está más que reconocida la sumisión de ésta por parte de su marido, por consiguiente el aspecto más a destacar es la intervención de la ley divina, a través de la moral religiosa en estas cuestiones.
Es importante ser realista y considerar que pocos son los casos que se deberían dar con tales situaciones, probablemente en la mayoría acabaría la mujer hecha pedazos a manos del marido, pero lo que es evidente es la constatación de quien escribe el texto, para quienes los escribe y sobre todo con qué intencionalidad lo hace, siempre y cuando no se trate de una interpolación histórica, aunque en este caso también sería novedosa la clave que hemos resaltado, por la distancia del tiempo en que se encuentra.

Aquí vemos un claro ejemplo de como sustraer algo de información sobre fuentes históricas de más o menos relevancia...